El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Patagonia Norte homenajeó el pasado 29 de abril a personal jubilado de la institución, en un acto que puso en valor trayectorias científicas construidas a lo largo de décadas.

Entre las personas distinguidas se encuentran Adrián Monjeau y Pedro Laterra, investigadores de Fundación Bariloche con 16 y más de 12 años de trayectoria en la institución, cuyo trabajo ha sido clave en la construcción de áreas de investigación, equipos y vínculos que hoy forman parte de su identidad.

En ese marco, la directora del CONICET Patagonia Norte, Celeste Ratto, destacó:
“Por un lado invitan a agradecer trayectorias valiosas, construidas con esfuerzo y compromiso. Por otro, nos recuerdan que nada de lo que somos empezó hoy. Somos el resultado del trabajo acumulado de quienes estuvieron antes”.

Construir áreas, abrir caminos

El recorrido de Adrián Monjeau en Fundación Bariloche se distingue por su capacidad de crear y transformar espacios institucionales. Ingresó como parte del Departamento de Filosofía, donde desarrolló el programa de Ecofilosofía, y en 2017 impulsó la creación del Departamento de Análisis de Sistemas Complejos (ASC), que dirigió hasta 2025 y que hoy constituye un área estratégica de la institución.

Su trabajo en ecología geográfica aplicada y en inteligencia espacial para la toma de decisiones sobre el uso de la tierra se proyectó en múltiples iniciativas y proyectos de alcance internacional, consolidando un enfoque multidisciplinario para abordar los desafíos del desarrollo y la sostenibilidad.

Actualmente se desempeña como vicedirector del ASC, investigador titular y miembro de la Comisión de Administración de Finanzas, manteniendo un rol activo en la vida institucional.

Por su parte, Pedro Laterra llegó a Fundación Bariloche desde el INTA, invitado a integrarse a un equipo que en ese momento formaba parte del Departamento de Desarrollo Integrado. A lo largo de los últimos diez años, encumbró su trayectoria centrada en servicios ecosistémicos y gobernanza participativa, consolidándose como referente en estos temas.

Entre sus aportes más recientes, se destaca la creación de la Red PINOS, una iniciativa innovadora que articula investigación, intervención y educación ambiental, proponiendo un avance significativo en la vinculación entre conocimiento científico y acción territorial.

Proyectos, equipos y vínculos

Más allá de sus líneas específicas de investigación, ambos profesionales comparten un rasgo común: la capacidad de construir equipos y abrir espacios de trabajo colaborativo.

En el caso de Adrián, su liderazgo para sumar a la Fundación a consorcios y plataformas internacionales permitió y permite ampliar el alcance de la Institución , generando nuevas oportunidades de trabajo y posicionamiento institucional.

Pedro, en tanto, se destaca por su trabajo en redes y por su capacidad de sostener procesos complejos con múltiples actores, integrando perspectivas diversas en torno a problemáticas socioambientales.

Vínculos y legado

En Fundación Bariloche, el paso de Adrián Monjeau y Pedro Laterra también se mide en los vínculos que construyeron y en las trayectorias que ayudaron a abrir.

Sobre Adrián, una colega recuerda que su acompañamiento fue decisivo para volver a mirar la investigación como un camino posible:


“Me reconcilió con la vocación académica. Aún siendo de disciplinas completamente distintas, Adrián me presentó a la Fundación Bariloche, me dio todas las herramientas y me insistió en retomar la investigación no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para acercarme al mundo de la manera que a mí me gusta, que es muy parecida a la de él”.

En esas palabras aparece una marca que se repite entre quienes trabajaron con él: la curiosidad, la generosidad y una forma de hacer ciencia profundamente vinculada con la experiencia, el territorio y el encuentro con otros.

En el caso de Pedro, una becaria destaca el modo en que su dirección abrió una nueva etapa de aprendizaje y confianza en el ámbito académico:


“Pedro me dio la posibilidad de volver al ámbito académico, de amigarme con la actividad y de conocer que había otras formas de trabajar. Su calidad humana y su humildad para dirigir hicieron que mi última experiencia sea muy enriquecedora. Me enseñó con el ejemplo que la mejor forma de aprender es ‘con otros’, que cada conocimiento formal e informal es valioso, y que la mejor forma de cambiar las cosas es a través de la gobernanza participativa”.

“Una vez me mencionó la admiración que le generaban renombrados científicos como Juan Héctor Hunziker, amigo de mi familia, en sus épocas como estudiante de la UBA-FCEN. Puedo imaginarme que es similar a la que nos genera él a nosotros, sus colegas más jóvenes; basta con mencionar que escribió su tesis doctoral a máquina con correcciones a distancia de su director, quien se las enviaba por correspondencia… algo difícil de imaginar para un millennial.”

Ese legado —construido sobre la base de confianza, acompañamiento y trabajo colectivo— forma parte central del reconocimiento. Porque sus trayectorias no solo se expresan en proyectos, publicaciones o cargos, sino también en las personas que formaron, acompañaron e inspiraron.

Además, quienes los conocen destacan en ambos una conexión profunda con la naturaleza. Adrián es amante del senderismo, la montaña y los viajes; cuando no está trabajando, suele estar recorriendo el mundo o compartiendo tiempo con su numerosa familia. Pedro disfruta del senderismo, el kayak y la vida al aire libre. Y, como recuerdan con humor sus colegas, ambos son grandes disfrutadores de los encuentros compartidos: buenos comedores de asado y atentos a que ningún postre quede sin probar.

Trayectorias que continúan

Aunque formalmente jubilados, ambos investigadores continúan vinculados a Fundación Bariloche, participando en proyectos y espacios de trabajo.

Para la institución, esta continuidad representa un valor fundamental: la posibilidad de seguir construyendo a partir de trayectorias que combinan conocimiento, compromiso y vocación por el trabajo colectivo, obteniendo además, satisfacción y realización personal.

Un reconocimiento que también es institucional

El homenaje del CONICET reconoce trayectorias individuales, pero también pone en evidencia el valor del trabajo acumulado y de los espacios que lo hacen posible.

Desde Fundación Bariloche celebramos este reconocimiento con orgullo y agradecimiento, destacando el aporte de Adrián Monjeau y Pedro Laterra como parte fundamental de nuestra comunidad.